Consejos útiles para cuidar nuestra piel en invierno.

Hidratación.

Utilizar cremas hidratantes es importante todo el año y especialmente en invierno. El frío, el viento y la humedad alteran la barrera cutánea, aumentando la deshidratación y favoreciendo en muchos casos la aparición de alergias y dermatitis de contacto en las manos. Por ello es bueno hidratar la piel, para mejorar su aspecto, elasticidad y resistencia y para prevenir la aparición de estrías.

Las manos son zonas especialmente sensibles. Los componentes de las cremas para éstas son el aloe vera, el extracto de almendras, el colágeno, la manteca de Karité, la urea o la glicerina.

Protección solar.

Aunque afecte menos que en verano, pero la radiación solar también incide en invierno. Especialmente cuando se practican deportes como el esquí.

En invierno la radiación aumenta con la latitud y la altura. Además, la nieve refleja el 85% la radiación UV y puede intensificarla.

Limpieza de día y de noche.

Empleando un limpiador suave y respetuoso con la piel que se encuentra especialmente más sensible.

Protector Labial.

Los labios están expuestos al frío y tienden a agrietarse. Normalmente los humedecemos con saliva intentando hidratarlos y hacemos el efecto contrario. Por ello la importancia de usar un buen protector labial.

Peeling y láser.

Al realizar estos tratamientos hay que evitar la exposición al sol al menos un mes, ya que el calor da lugar al aumento de la vasodilatación, contribuyendo a la posible aparición de hematomas, a la inflamación, y a complicaciones. De ahí que el invierno sea la fecha adecuada para hacer un tratamiento de peeling o de láser.

Duchas cortas y con agua tibia.

Al ducharse con agua muy caliente la piel sufre innecesariamente. En pacientes con psoriasis la ducha con agua muy caliente inicialmente puede ser agradable, pero no mejora el picor de la piel, que puede aparecer con intensidad.

Disminuir las arrugas superficiales.

Se recomienda usar cosméticos que contengan hidroxiácidos , retinol y/o Vitamina C.

Evitar los cambios bruscos de temperatura.

Pueden dar lugar a vasos dilatados con rojeces. En casa no superar los 24 ºC a ser posible.

Protección con ropa.

Usar guantes, gorros y bufandas para taparnos lo máximo posible y no exponer nuestra piel al frío.

Complementos vitamínicos antioxidantes del grupo A,B,C y E.

Estos complementos son buenos porque no revierten el envejecimiento, pero si mejoran su apariencia.

 

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